3ERO SECUNDARIA ( TERCER BIMESTRE )

TEMA: 1
IDENTIDAD PERSONAL

Como punto de partida debemos decir que la identidad es una necesidad básica del ser humano. Poder responder a la pregunta de ¿quién soy yo? es tan necesario como el afecto o el alimentarnos. Erich Fromm plantea que: "esta necesidad de un sentimiento de identidad es tan vital e imperativa, que el hombre no podría estar sano si no encontrara algún modo de satisfacerla". Según lo que él expone, la identidad es una necesidad afectiva ("sentimiento"), cognitiva ("conciencia de sí mismo y del vecino como personas diferentes") y activa (el ser humano tiene que "tomar decisiones" haciendo uso de su libertad y voluntad).


La identidad es como el sello de la personalidad. También identidad tiene que ver con nuestra historia de vida, que será influida por el concepto de mundo que manejamos (de acuerdo a la época y lugar en que vivimos). Por lo tanto, hay en este concepto un cruce individuo-grupo-sociedad, por un lado, y de la historia personal con la historia social, por otro. Hay una identidad personal y varias identidades colectivas. No hay un solo "nosotros", sino varios, no excluyentes, sino superpuestos en la unicidad de la persona. Así, hablamos de: "nosotros los seres humanos", de "nosotros los latinoamericanos" o de nosotros "los uruguayos".


La identidad distingue nuestro colectivo de otros, así como la identidad individual distingue a nuestra individualidad de otras y como la misma se construye también a partir del aporte de nuestras vivencias, decimos que toda identidad va cambiando y supone alteridad. Es evolutiva y está en proceso de modificación permanente, lo que implica la afirmación de particularidades, pero también de diferencias y relaciones con los otros. Identidad es el resultado del conjunto de identificaciones (rasgos de carácter que una persona toma de otra que en algún punto admira, idealiza, o en el peor de los casos teme). Muchas veces un sujeto no encuentra en su ambiente personas modelos de las cuales puede identificarse. Este es un problema social que afecta a la población joven de nuestra época actual y como docentes podemos ayudar a generar identificaciones positivas. Esto es muy importante porque implica que el sujeto construya una posición básica de ser en el mundo.


Así cada uno de nosotros tendremos determinados tipos de necesidades, impulsos, motivaciones que satisfacer, para sentirnos básicamente felices y realizados. Y el reto mayor consiste en armar (en base a esa identidad) un proyecto de vida que incluye: vocación, profesión, ocupación (estudio y trabajo), sexualidad (formar pareja, consolidar una familia) un conocimiento acerca de quién soy, qué necesito, implica autoevaluación y autoestima. Pensemos entonces en lo central que es el tema de la identidad cuando hacemos, por ejemplo, una Orientación Vocacional cuando el niño está por culminar el ciclo escolar, pues allí se pone en juego este quién soy o quién quiero ser.


Consolidar nuestra identidad es, entonces, un trabajo que tiene una doble finalidad: por una lado encontrar un sentimiento interno de unidad, y por otro el de singularizarnos (esto es diferenciarnos del otro en algún punto). No en vano la sociedad premia o destaca aquello que es creativo, aquello que se convierte en marca registrada. Cuando reconocemos a alguien por su manera de hablar, de escribir, de caminar, de hacer alguna cosa por sobre otras personas, es porque algo de la identidad se puso en juego allí. Esto no implica que identidad y creatividad vayan siempre juntas pero lo explicamos así solo para poner más en evidencia que cuando la identidad está bien construida la persona logra singularizarse del otro. Lo opuesto sería lo que comúnmente en Sociología se denomina “hombre masa” (muy poco singularizado).


De modo que como última aclaración diríamos que la identidad es una totalidad que incluye varias subidentidades: la sexual o de género, la física, la psicológica, la social, la moral y la ideológica. A nivel escolar cuando hablamos de identidad buscamos que el niño tenga presente ese ¿quiénes somos? y que valore sus orígenes. De ahí la intrínseca necesidad de tratar el tema vinculado a lo colectivo.


Ahora que hemos aclarado el concepto ya estamos en condiciones de proyectar un posible lineamiento de trabajo en el aula con esta temática. Hay opiniones encontradas en cuanto a si lo mejor es comenzar desde lo macro (el colectivo) o desde lo micro (el niño como ser individual). Pero esta propuesta tomará al niño mismo como punto de partida debido a que sabemos bien que cuando transita la etapa escolar aún es egocéntrico y le cuesta pensar las temáticas si no son filtradas por sus puntos de vista o sus vivencias. Se toma, generalmente, a sí mismo como referencia. De modo que haremos este recorrido:


1- El niño. 3- La comunidad.


2- La familia. 4- La nación.


EL NIÑO:


Su nombre: Podemos comenzar a trabajar esta noción partiendo de los nombres de los niños y preguntarnos sobre la importancia de los mismos. Debemos aclarar que el nombre es una palabra trascendente que será asociada a nosotros aún cuando no estemos presentes y su valor fundamental reside en el modo en que fue elegido: nuestros padres lo han puesto con amor y seguramente pensaron en lo grato que nos iba a ser escucharlo.


Su familia: Forma parte importante de su identidad porque es quien le ha proporcionado valores, amor, protección, una serie de costumbres y da un aporte enorme a la configuración de la personalidad del niño.


Su historia: Todas las cosas que el niño ha vivido van conformando una huella que marca su personalidad. Aquí englobamos sus recuerdos, sus vivencias, sus deseos, etc.


A partir de todo lo antedicho llegamos a la conclusión de que todos estos factores constituyen lo que llamamos personalidad (que es única e irrepetible para cada persona) y, como dijimos antes, se constituye en el sello de la identidad de cada uno.


La identidad es un tesoro único del ser humano que debe cuidar y respetar. Nuestro papel como docentes es enseñarles el camino para que sean capaces de reconocerse y valorarse y ser capaces de realizar la misma mirada hacia los demás.


LA FAMILIA:


Como antes mencionamos la familia aporta una parte importante en la construcción de la identidad del niño ya que es la encargada de proporcionarle valores, formas de pensar y actuar y ha modelado poco a poco su forma de ser. Podemos mencionar en este punto que cada familia, a su vez, posee una identidad particular porque no hay dos iguales.


¿Y qué las hace particulares? En primer lugar las costumbres que posean, también los roles que cada persona desempeña dentro del grupo familiar, las normas de conducta que manejen y la escala de valores que tengan. Es bueno trabajar con los niños estos aspectos haciéndoles notar cómo no hay familias buenas ni malas, sino simplemente diferentes. Y aquí es fundamental enseñar el respeto por las costumbres ajenas en las más diversas situaciones (como cuando van a jugar a la casa de un amiguito y deben ajustarse a las normas de ese hogar aunque no sean las mismas que en el suyo).


El trabajo sobre los roles que cada uno posee en el núcleo familiar también es un aspecto relevante. Podemos destacar cómo la organización en cuánto a quiénes harán las tareas y cuándo las harán ayuda a mantener un equilibrio y orden muy buenos. De lo contrario unos se recargarían y otros no harían nada perjudicando la convivencia. A su vez la familia (al igual que el niño) posee un compendio de tradiciones, anécdotas, objetos que valora por su historia. Y todo eso es también parte constitutiva de la identidad familiar.


Como una actividad interesante los niños pueden recolectar en sus casas objetos de valor por su significación familiar y compartirlos con el grupo. Pueden también averiguar el origen de su apellido e indagar la historia de la familia a la que pertenecen; si eran inmigrantes cómo fue que llegaron a nuestro país, etc. Esto posibilitará también la comprensión de algunas costumbres familiares (como, por ejemplo, reunirse toda la familia a comer pasta los domingos y tener un apellido italiano). Es importante destacar que el conocimiento de mi historia familiar es un pilar básico que no debo ignorar si realmente deseo conocer mi identidad.


LA COMUNIDAD:


Como seres sociales estamos incluidos en diversos grupos. Como ya vimos la familia es uno de ellos, pero llegado a este punto podemos pensar con los niños cómo todas las familias juntas forman un grupo aún mayor: la comunidad. Podemos dar una recorrida por el barrio y veremos que hay muchos lugares que ellos visitan con regularidad, tal vez acompañados de sus padres o hermanos (como puede ser por ejemplo una plaza pública). En ese lugar incluso pueden encontrarse placas conmemorativas que narran hechos del pasado de nuestra comunidad y esos son, sin duda, constitutivos de la identidad colectiva. Aquí es muy positivo un estudio de los orígenes (¿quiénes llegaron primero?¿Cuáles eran las características de la zona?, etc.) y de este modo se estaría posibilitando un entendimiento del presente. La entrevista a pobladores antiguos de la comunidad es un buen recurso.


Es fundamental también destacar que (al igual que en la familia), aquí también hay roles definidos: unos son comerciantes, otros se encargan de la limpieza de las calles, otros forman comisiones barriales, y así un sin fin de tareas. Sin esta organización no sería posible una buena convivencia y la comunidad no funcionaría como tal. Ahora bien ¿cuál es el papel del niño? Debemos otorgarle un papel protagónico destacando su responsabilidad de respetar el espacio de todos al no destruir propiedad pública rayándola o rompiéndola ya que cuidando las cosas de todos está teniendo participación en la comunidad; desarrollando actitudes solidarias con sus vecinos ofreciéndose a ayudar si es que lo necesitan (por ejemplo hacerle los mandados a una persona mayor que esté sola) y así trabajaremos también en valores.


Una buena actividad del adolescente puede ser, por ejemplo, transformarse en detectives e investigar cuáles son las costumbres que particularizan a nuestra comunidad (puede ser alguna fiesta anual que se haga, o actividades que todos realizan en los fines de semana, o comidas típicas de la zona, o encontrar actividades que no se hacen en otra parte, y así podrían hallar un sin fin de elementos que nos sirvan para pensar). Como motivación podemos establecer esta tarea como competencia premiando al detective que más tradiciones “cace”, pues de esa forma se entusiasmarán e involucrarán mejor en la tarea.


El desafío mayor al momento de encontrar esas cosas que son habituales en el grupo social, para analizarlas, consiste en poder tomar distancia de ellas. ¿Por qué decimos esto? Porque cuando estamos inmersos en una comunidad y poseemos costumbres colectivas, las realizamos en forma naturalizada (y hasta bastante automáticamente) por lo que estudiarlas requiere desnaturalizar lo naturalizado. Pero este es un buen ejercicio del pensamiento que permite identificar claramente todos aquellos elementos que constituyen nuestra identidad colectiva. Es fundamental destacar aquí que la comunidad también aportó mucho a la formación de la identidad de cada uno de nosotros y que somos, en gran parte, el reflejo de ella.

LA NACIÓN:


Realizando el mismo camino inclusivo que hasta ahora hicimos podemos destacar que muchas comunidades o grupos sociales constituyen nuestra nación. Una definición de nación es esta: “Comunidad de individuos de un mismo origen étnico que generalmente hablan un mismo idioma y tienen un conjunto de tradiciones en común”.


Trabajando sobre esta definición podemos destacar la importancia de las tradiciones y de una historia común a nivel nacional. Estas son comunes a las personas de un país y por eso pueden tener un sentido de pertenencia al mismo. Los criterios de identidad, como ya hemos visto, exigen la continuidad en el tiempo y la diferenciación con respecto a los otros. En el caso de las naciones, la identidad se da a través de un conjunto de experiencias que se extienden a lo largo del tiempo y que están ligadas por un significado común, algo que solo los miembros del grupo pueden entender. Una cultura compartida y la unidad de significado son las fuentes principales de una comunidad nacional. Debemos hacer notar al niño que no solo por haber nacido en Uruguay él forma parte de esta nación; sino que hay un compendio de otras cosas que ayudan a que sienta que éste es su lugar: costumbres, estilos al vestirse, formas de hablar, ritos, gustos, formas de esparcimiento, comidas típicas, fiestas tradicionales, personajes, música tradicional y muchas cosas por el estilo que podríamos seguir enumerando. La identidad es el producto tanto de las memorias como de los olvidos de un grupo.


A su vez nuestro país tiene sus héroes nacionales ¿cuáles son? (pueden investigarlo); posee una larga historia de sucesos que llevaron a que logremos nuestra identidad nacional presente y creó símbolos con los que todos podemos sentirnos identificados (como el pabellón nacional y el escudo uruguayo). Los símbolos nacionales ocultan la diversidad interna y transforman las diferencias en apariencias de similitud, de esta manera revisten a la comunidad de una cierta integridad ideológica, lo que explica la capacidad del nacionalismo para unir personas de diferentes niveles culturales y orígenes sociales. Todas estas cosas pueden ser retomadas en clase y ser destacadas. Podemos analizar el efecto de estos símbolos comunes imaginando que estamos en un país lejano, sin poder volver a nuestra patria, y vemos una bandera uruguaya ¿cómo nos sentiríamos? Podemos pensar también que es tan importante la identidad nacional que aún cando estamos en el extranjero viviendo, por ejemplo, añoramos las costumbres y lo típico de nuestro país a tal punto que buscamos relacionarnos con otros uruguayos de ese lugar, para tener con quien compartir esas cosas comunes tan importantes y, de ese modo, estar un poquito más cerca de nuestra patria.


Ya desde los comienzos la gente de nuestra nación luchó por la igualdad (aún cuando la conformaran personas de los más diversos orígenes y condiciones sociales), afrontó unida miles de dificultades con optimismo y salió airosa de ellas, fue alegre y disfrutó de las fiestas y la música, luchó por la soberanía del pueblo y pujó por conservar las tradiciones. Y actualmente todas esas cualidades se mantienen en los uruguayos y, en parte, nos caracteriza a cada uno de nosotros.


Todos los uruguayos vivimos una realidad parecida y compartimos muchísimas cosas. Como docentes nuestra tarea se dirige también a destacar la importancia de que cada uno de nosotros realice pequeñas acciones que aporten a la construcción de un país mejor, de que nos sintamos parte y tengamos la necesidad de participar ya que esto es un deber y un derecho inherente del ser humano. Pero ¿participar cómo?: opinando, interviniendo, decidiendo sobre todo aquello que tiene que ver con la nación y nos afecta a todos. Debemos rescatar la importancia fundamental de la democracia y del sufragio que ella promueve, ya que solo de ese modo es posible la libre expresión de los pueblos y la toma de decisiones sobre su destino.


Y ahora, casi sin darnos cuenta, llegamos al punto de partida de este desarrollo cuando hablábamos sobre la identidad individual del niño. Esa identidad no sería tal si ese niño no fuera uruguayo, si no perteneciera a una comunidad específica, si no tuviese a la familia que, perteneciente a esta nación también, le proporcionó todos los valores y las pautas de conductas y le enseñó a disfrutar de nuestras tradiciones como comer tortas fritas, jugar al fútbol, disfrutar de los carnavales, tener asado a la parrilla algún fin de semana, tomar mate y así un sin fin de cosas.


De modo que la identidad individual nunca está aislada ni es tan individual, pero como docentes, aportar a la construcción de la misma con un sentido de pertenencia a nuestra nación y de respeto hacia lo nuestro es un gran desafío. Desafío que no puede esperar a ser conversado en clase solo en fechas patrias sino que el ideal es que esta secuencia presentada sea objeto de discusión y reflexión a lo largo de todo el año conjuntamente con el trabajo en valores permanente, que genera formas de convivencia muy positivas. Recordemos que autores como Emile Durkheim afirmaron que los pequeños grupos sociales, como es un grupo de escolares y su maestro, son una micro-sociedad, porque allí se dan procesos que también ocurren a escala nacional. De modo que si nuestro objetivo es generar actitudes deseables y positivas, no debemos minimizar nuestra acción ya que todo lo bueno que logremos ahora con nuestros niños también se verá reflejado a futuro.


TEMA: 2
EL RESPETO A LAS DIFERENCIAS


El respeto es el reconocimiento del valor inherente y los derechos innatos del individuo, los cuales deben ser el eje principal para lograr que las personas se comprometan con un propósito más elevado en la vida.

El respeto comienza en la misma persona, está basado en la percepción que ésta tenga sobre sí misma, sobre el concepto de su única identidad, su ser espiritual. La conciencia debe estar elevada de saber “quién soy” desde un punto de valor puro. El auto respeto comienza en la comprensión que se experimenta del propio ser.

Al llegar a la adolescencia, el respeto tiene mucho más sentido ya que el joven es capaz de reconocer lo que significa respetar a los demás y respetarse así mismo.

El adolescente quiere ser respetado por los demás, sin embargo toma por descuido si es él el que está negando el respeto a los demás.

Respeto hacia uno mismo y hacia los demás.

Tener un gran respeto por uno mismo conlleva tener un gran respeto hacia los demás. Reconocemos nuestros recíprocos derechos.

Tu derecho a tener tu propio punto de vista, tu derecho a cambiar de opinión sin tener que dar explicaciones, tu derecho a crear un mundo propio en el que poder vivir. Respeto hacia los demás supone tener respeto por sus decisiones y por sus sentimientos. Respetar las decisiones de los demás o sus sentimientos no significa que estemos de acuerdo ni que los compartamos, significa que aceptamos que la otra persona tiene derecho a tener sus propios sentimientos y a tomar sus propias decisiones, sean o no adecuadas para mí y sean o no iguales que los míos.

El respeto a las diferencias en una amistad

En la adolescencia es posible forjar fuertes y positivas amistades, con las cuales se pueden comunicar creativamente y potenciar su conciencia de si mismo. Las amistades pueden ayudar en ese proceso de descubrimientos sobre si mismo esencial para el desarrollo de la identidad personal. Sin embargo, la dependencia puede desvirtuar esas relaciones. En una amistad las opiniones de uno deberían ser respetadas aunque sean distintas de las de los demás amigos pero, muchas veces esto no se da y existen palabras o actitudes que dañan la integridad emocional del amigo.

Respeto y Libertad

No todo puede decirse en nombre de la libertad de expresión: el insulto, la calumnia, no son sinónimos de libertad, hay que distinguir con claridad entre lo que está bien, es bueno y por tanto está permitido y lo que está mal y por eso es rechazable. La libertad de expresión, expuesta de palabra o por medio de unos dibujos no puede ni debe dañar los sentimientos de los demás. Si la libertad es un derecho sagrado, lo es de la misma manera el respeto a otras formas de pensar o sentir.

Conductas que reflejan respeto

La veneración y reverencia de los hijos hacia ellos. Significa que los hijos deben honrar y obedecer a sus padres, acatando sus decisiones y tomando en cuenta sus opiniones y consejos.

Ellos tienen derecho a ser atendidos y considerados; con esto nos referimos a que tienen igual derecho a dar su opinión y ser escuchados, a recibir atención médica, a ser queridos, visitados, a ser ayudados y comprendidos por los demás miembros de la sociedad, aún cuando sus posibilidades de aportar a la humanidad estén prácticamente extinguidas, debido a que ya cumplieron con el rol que les exigían los demás.

Debido a que son débiles, o sea, no saben defenderse y todavía no han aprendido lo suficiente. Además, al ser respetados aprenden a confiar en sí mismos y también a respetar a los demás.

Ellos están en un periodo de confusión, en que le buscan el porqué a todo lo que se les presente. Por esta razón, necesitan las respuestas que los adultos les pueden otorgar para así poder desempeñar correctamente el rol que les exigirá la sociedad más adelante.

TEMA: 3
NORMAS SOCIALES



Norma social: es una regla que se debe seguir o a la que se deben ajustar las conductas, tareas y actividades del ser humano. La palabra moral proviene del latín moralis, equivalente al griego éfhos. Sin embargo, la traducción latina adquiere un matiz distinto de la griega y pierde parte del significado inicial. Moral quiere decir carácter o costumbre, en cuanto algo que ha sido adquirido, y ya no tiene el sentido de estructura originaria.

El sistema de normas, reglas o deberes que regula las acciones de los individuos entre sí es lo que llamamos moral. Ésta, entonces, exige el cumplimiento de aquellas normas, que se vuelven deberes morales adquiridos.

La sociedad es el origen de la moral. "Cada sociedad dicta las reglas que los individuos deben acatar para vivir en ella y son la defensa de la estructura social, que se vería quebrantada por el comportamiento desordenado de sus miembros cuando obedece únicamente a los intereses particulares". Las reglas morales representan necesidades sociales y colectivas, por lo que también son el origen del derecho, el cual aplicará la coacción y la sanción, con el fin de que se cumplan las leyes

La sociedad que tenemos hoy en día no es muy diferente, en lo que se refiere a normas sociales, a aquellas del periodo romántico (siglo XIX). El sistema de normas sociales relativas a los diferentes sistemas sociales y a los papeles rol según posición social y que las personas identifican y asumen, lo estudia la sociología.

Tipos de normas

Diferentes tipos de normas y tipo de desviación que implica su incumplimiento.

Las normas sociales pueden ser clasificadas según diversos criterios, uno de los más habituales siendo agrupadas dentro de sistemas normativos según el grado de la sanción que se aplica al infractor. Con este sistema obtenemos una clasificación de los comportamientos desviados según su gravedad:

• Normas penales: son las recogidas en el código penal, que representa el núcleo duro de cualquier sistema social. Recoge las normas que tutelan los bienes fundamentales del grupo social (la vida, la propiedad, las instituciones...). El incumplimiento de estas es un delito, y convierte al autor en delincuente. Conlleva el tipo de sanción más grave: la pena.

• Normas jurídicas: son las normas contenidas en reglamentos u ordenamientos, su violación es un acto ilícito y conlleva sanciones de tipo pecuniario o administrativo.

• Normas sociales: es un amplio grupo de normas socialmente reconocidas, como la moda, la tradición, los usos y costumbres, etc. Su incumplimiento no implica una sanción institucionalizada, aunque sí algún tipo de recriminación o reproche social. En las últimas décadas existe la tendencia a re conceptualizar estos comportamientos de desviados en diversos



• Moral individual: son las normas auto impuestas, del tipo no comeré nunca en un McDonald's. Incumplirlas tiene escasa relevancia social, pero puede ser calificado como hipocresía.

En el diagrama podemos observar como los distintos sistemas normativos se agrupan unos dentro de otros. Esto se hace porque, por ejemplo, aunque no todas las normas sociales están en el código penal, todas las normas del código penal son normas sociales. En realidad este modelo es una simplificación de como se interrelacionan los sistemas normativos, ya que existen multitud de excepciones: es habitual que alguna de las normas sociales existentes no sea aceptada por la moral individual de algunas personas, lo que da lugar a la aparición de las subculturas; también sucede a menudo que algunas normas del sistema jurídico o penal no lleguen a integrarse dentro de las normas sociales. Esto sucede sobretodo en los sistemas no democráticos, aunque también ocurre en las democracias. Un ejemplo actual es la contradicción de muchas legislaciones con la aceptación social de las descargas por internet. Cuando existen fuertes contradicciones entre los sistemas normativos puede producirse una crisis que los modifique. Por este motivo autores como Durkheim consideran la desviación como un motor del cambio social.1